jueves, 30 de abril de 2009

Hanami

En primer lugar debo disculparme por la ausencia de nuevas entradas por un largo periodo. Ya sabéis... he venido a trabajar... (bueno, eso y que no tenía las fotos para colgarlas...)

Como ya comenté en entradas anteriores, una de las fiestas tradicionales de Japón es el llamado Hanami. Esta palabra, que significa literalmente "ver flores", sirve para referirse a las numerosas reuniones festivas que los japoneses realizan con la llegada de la primavera usando el florecimiento de los cerezos como excusa.







Estos árboles, conocidos como sakura en japonés, se encuentran en grandes cantidades en parques y jardines. Con la llegada de la primavera florecen, llenando de color el paisaje del país. Este acontecimiento es seguido muy de cerca por los nipones, que cuentan con un espacio en la previsión meteorológica dedicado especialmente a narrar en qué zonas de Japón los árboles se encuentran en flor.

Cuando llega la época, japoneses de todas las edades acuden a los parques, para realizar sus fiestas de hanami alrededor de los árboles recién florecidos. Algunos se limitan a observar, tomando fotos y relajándose con un picnic. Otros se reúnen con sus amigos para disfrutar de una juerga en toda regla bajo el colorido manto que los sakura han creado. Tanto unos como otros sacan el máximo partido de esta curiosa festividad.

Así fue mi sábado 4 de abril. Por la mañana disfruté del hanami en Shinjuku Gyoen, el gran parque situado en el barrio de Shinjuku, con el "Foreign student support club", mientras que pasé la tarde en el parque de Ueno, Ueno Koen, con unos amigos. El contraste entre una experiencia y otra no pudo ser más fuerte.

1) Shinjuku Gyoen

Este parque cuenta con un colorido excepcional y es el punto de encuentro de aquellos que quieren celebrar el hanami de la forma más literal posible: observando flores.





Gracias a la labor del "Foreign student support club", una asociación de voluntarios que se dedica a "sacar de fiesta" a los estudiantes extranjeros de la Universidad de Tokyo, tuvimos la oportunidad de pasar una agradable mañana. Aunque tanto mi amigo Isaia como yo llegamos algo tarde por problemas con el autobús en Kashiwa (¡qué curioso, un español y un italiano llegando tarde!), pudimos gozar del colorido del parque y conocer a varios estudiantes de la Universidad de Tokyo que se encuentran en una situación similar.

Tras la comida y el paseo post-comida, nos desplazamos a un bar cercano dondé pudimos charlar un buen rato... y planear la tarde.

2) Ueno Koen

Varios de los que participamos en la sesión de la mañana nos quedamos con ganas de más, por lo que tras reposar la comida charlando en el bar tomamos un tren de una de las tantas líneas JR y nos desplazamos hasta Ueno, donde encontramos un parque repleto de gente.

Así como Shinjuku Gyoen fue un remanso de paz y tranquilidad, Ueno Koen era una gran fiesta. Numerosos (¡miles!) jóvenes disfrutaban del hanami bebiendo, cantando y riendo alrededor de los cerezos. Se podía ver grupos disfrutando de un improvisado karaoke, bailando curiosas coreografías o simplemente bebiendo sake entre risas. También era posible encontrar espacios para los trabajadores de una determinada empresa, lo que significa que algún pringado tuvo que pasar la noche en el parque para reservar el sitio (por eso los japoneses dicen que tu primer trabajo en toda empresa es reservar sitio para el hanami). A todo esto hay que añadir decenas de puestos vendiendo comida y bebida, así como gran cantidad de visitantes, paseando de un lado a otro, contemplando el ambientazo.





En conclusión, una jornada muy amena, en la que además de conocer gente pude disfrutar de una de las fiestas tradicionales de Japón.

Si habitualmente os recomiendo seguir los enlaces que llevan a los álbumes con las fotos que he ido realizando, esta vez con más razón no os podéis perder semejante panorama:

Hanami (I)
Hanami (II)

(Mi agradecimiento a Isaia, que tiene mucho más arte que yo con la fotografía)

viernes, 10 de abril de 2009

Un barrio residencial japonés

Hoy os voy a hablar de mi barrio.

El bloque en el que vivo se encuentra rodeado de pequeñas casitas japonesas. Encontrándome entre varias zonas residenciales, cada paseo que doy por los alrededores me recuerda una y otra vez a las típicas viviendas que aparecen en los animes japoneses (por ejemplo, en Shin Chan).







Además del característico jardincito, el siempre presente primer piso culmina la imagen que todos tenemos de la vivienda clásica japonesa. Frente a las colmenas en las grandes ciudades, los barrios residenciales, habitualmente a las afueras, cuentan con la tradicional casita familiar. Os dejo alguna imagen más, esta vez de una zona más cercana a mi casa:







Y ya puestos, aprovecho para enseñaros donde vivo. Os copio/pego un extracto de un artículo de la Wikipedia:

"Dos patrones de residencias son predominantes en el Japón contemporáneo: la casa separada unifamiliar y el edificio de múltiples unidades, poseídos por un individuo o una corporación y alquilados como apartamentos a los arrendatarios, o poseídos por los inquilinos como condominios."

Pues bien, lo que os he presentado hasta ahora era el primer patrón. Yo vivo en uno de los edificios encasillado en el segundo patrón.

Hogar, dulce hogar.
Hogar, dulce hogar.


En Japón existen varias compañías inmobiliarias que se dedican a la construcción de bloques de este tipo, no excesivamente grandes, con múltiples apartamentos (ellos los llaman "rooms") de unos 15 a 25 metros cuadrados. Aunque puede parecer pequeño para lo habitual en España (de momento, quién sabe en unos años cómo será nuestra vivienda media...), la verdad es que para una persona que vaya a pasar una temporada corta puede resultar muy conveniente, tanto por el precio como por la facilidad para instalarse.

Os presento mi hogar dulce hogar:











Como podéis ver (más detalles en el álbum de fotos "Mi casa"), tiene de todo, tanto cocina como los electrodomésticos básicos. Además, en este tipo de compañías suelen incorporar en el precio total los gastos de luz, agua, gas e internet, por lo que si uno no quiere complicarse mucho la vida al llegar a Japón es lo ideal para encontrar vivienda.

No haré publicidad de la compañía, pero si alguien está interesado no tengo problema alguno en dar referencias de forma privada. Por mi parte no hay queja alguna, salvo por el hecho de que no hablan inglés, por lo que la institución en la que trabajo tuvo que proporcionarme un traductor para realizar los trámites.

Ya sabéis, si visitáis Japón mientras estoy aquí estáis invitados a mi hogar dulce hogar.

Y para terminar, como siempre, aquí están los álbumes de fotos:

jueves, 2 de abril de 2009

Harajuku: Templos y cosplayers

Harajuku es otro de los distritos de Tokyo que atrae la atención de los turistas. Junto a un fantástico y ajardinado parque, con un gran templo en su centro, se encuentra una de las zonas de compras más popular entre la gente joven de la gran ciudad japonesa. Entre estos dos extremos, el puente Harajuku sirve de punto de encuentro para numerosos cosplayers, que pasan aquí el fin de semana mientras admirados peatones les fotografían sin descanso.

Comenzaré explicando brevemente qué es el cosplay. Para todos aquellos que no conozcan este fenómeno tan ligado a la cultura manga. La palabra cosplay procede de la expresión inglesa costume play, y sirve para designar la afición que muchos aficionados al manga y el anime tienen: disfrazarse de sus personajes favoritos y exhibirse para admiración y sorpresa del resto del mundo. También es común encontrar cosplayers que, en lugar de vestirse como un personaje de manga, adoptan una moda muy particular. Un ejemplo de ello son las llamadas gothic lolitas.

Cada fin de semana numerosos cosplayers se acercan a Harajuku para exponerse. Habitualmente localizados en el puente que separa la zona urbana del parque, se pasan horas haciéndose fotos con todos los curiosos (muchos de ellos turistas) que quieren un recuerdo, e incluso muchas veces son ellos mismos los que se fotografían.

Atraídos por esta curiosa afición, Isaia (un estudiante de matemáticas italiano que se encuentra en una situación similar a la mía) y yo nos acercamos el pasado domingo, esperando encontrar muuuuuuuuchos cosplayers con los que alucinar. El resultado no fue el esperado, pues no había tantos como creíamos, pero igualmente valió la pena.





Además, el parque de Harajuku es realmente atractivo, especialmente por el gran santuario sintoísta Meiji que en él se encuentra.







Este fantástico lugar, creado como homenaje al emperador Meiji, que murió en 1912, es el elegido por muchos japoneses para realizar ciertas ceremonias. Habitado por monjes que cuidan hasta el más mínimo detalle, este templo suele presenciar numerosas bodas tradicionales, así como ciertas ceremonias, que todavía no conozco pero que imagino serán similares al bautismo cristiano, asociadas a los recién nacidos. De hecho, en nuestro paseo por el parque nos cruzamos con varios padres con sus bebés en brazos que acudían al templo por una de estas ceremonias. También tuvimos la oportunidad de ver alguna pareja que celebraba su boda al estilo tradicional japonés.

Una pareja se fotografía en el día de su boda.
Una pareja se fotografía en el día de su boda.


En resumen, una curiosa experiencia, muy en la línea del habitual contraste tradicional/moderno que Japón nos presenta tan a menudo.

Os dejo las fotos de la jornada en el siguente enlace:



Curiosidades niponas: Terremotos en Japón


Japón es un país en el que la gente está acostumbrada a convivir con los terremotos. Situado en una zona con alta actividad sísmica, terremotos de diversa magnitud han venido sucediéndose uno tras otro, haciendo que las medidas de seguridad, alerta y emergencia sean cada vez más avanzadas.

Shin-chan nos explica qué hacer en caso de terremoto.(Cartel en uno de los ascensores de la Universidad)
Shin-chan nos explica qué hacer en caso de terremoto.
(Cartel en uno de los ascensores de la Universidad)


Si os hablo hoy de esto en la sección de curiosidades niponas es porque a las 15:26 del pasado miércoles 25 de marzo viví mi primer terremoto. Fue suave y breve, pero me dejó muy sorprendido por el nulo interés que despertó en mis colegas japoneses. Un temblor así en España habría sido tema de conversación seguro, e incluso las noticias locales lo habrían resaltado. Aquí no pasa de un ligero "umm, un terremoto" seguido de una inmediata vuelta al trabajo.

Debo decir que mi primera reacción fue bastante tonta. El temblor fue tan ligero (aunque notable) que mi primer pensamiento fue "un camión pesado habrá pasado por la carretera junto al campus", para rápidamente darme cuenta de que mi despacho se encuentra en un sexto piso, en un edificio consistente en una gigantesca mole de piedra, que no se inmutaría aunque pasara un tren de mercancías por la puerta.

Aprovechando la situación hice algunas preguntas durante la cena, y un compañero japonés, me comentó que en Japón hay unos mil terremotos diarios, aunque muy pocas veces alcanzan la intensidad suficiente como para que los humanos lo notemos. De vez en cuando, sin embargo, alguno sobrepasa el umbral considerado "de riesgo", con lo que las alertas se activan y mensajes automáticos se dan por radio y televisión, para que los ciudadanos tomen las medidas de seguridad necesarias en los breves segundos con los que cuentan.

Lo curioso es que ahora, cuando estoy en casa y siento una ligera vibración, ya no pienso que es el vecino pegando botes o un camión que pasa cerca de mi ventana, sino que achaco a un terremoto el ligero temblor. Seguramente pocas veces acertaré...

En conclusión, una experiencia más para mi curriculum nipón.

Nota: El reporte que la Japan Meteorological Agency hizo sobre "mi" terremoto puede encontrarse en el siguiente enlace: mi terremoto.

viernes, 27 de marzo de 2009

Un sábado en Ueno

Bienvenidos una vez más a Japolino, el amigo del neutrino, el blog de Avelino. Esta vez os hablaré de mi visita a Ueno, un distrito de Tokyo conocido por su gran parque, lleno de centros de interés cultural.

Sé que suena aburrido, y ciertamente fue mucho menos excitante que un paseo por Akihabara o Shibuya, pero un tranquilo paseo por el parque de Ueno junto con una visita al Museo Nacional de Tokyo puede ser una agradable alternativa.

El sábado pasado me levanté tarde, y tras tomarme el viaje en tren/metro con calma, llegué a Ueno a la hora de comer. Una breve parada en boxes, cargando las pilas con nutritivo ramen, fue suficiente para darme las energías que necesitaría por el resto del día.

El parque de Ueno se encuentra ubicado en la zona noreste de la ciudad, por lo que tradicionalmente ha sido un punto clave para la vigilancia de la antigua ciudad de Edo. Actualmente es uno de las zonas verdes de la moderna Tokyo, siendo el preferido de muchos para la inminente celebración del festival del Hanami, en el que japoneses de todas las edades disfrutan de picnics (con sake incluído) mientras observan como florecen los cerezos. Además, sus museos, templos y auditorios musicales le dan un ambiente cultural muy enriquecedor, que permite pasar un interesante día en familia.

Numerosos tokiotas eligen Ueno para relajarse durante el fin de semana.
Numerosos tokiotas eligen Ueno para relajarse durante el fin de semana.


En mi caso, tras un largo paseo por la orilla de Shinobazu-ike, un lago interior del parque, y alguna visita a los pequeños templos a su alrededor, me dirigí al Museo Nacional de Tokyo, la galería de arte más importante de la capital japonesa. En el trayecto, realizado en un fantástico ambiente de luz, color y gente, tuve la oportunidad de sacar unas cuantas fotos.

El templo de Benten-do, situado en una isla en el estanque de Shinobazu-ike.
El templo de Benten-do, situado en una isla en el estanque de Shinobazu-ike.


Tanto parejas como familias alquilan barcas con las que navegar en Shinobazu-ike.
Tanto parejas como familias alquilan barcas con las que navegar en Shinobazu-ike.


El parque de Ueno concentra a numerosos vagabundos, que pernoctan en él de noche... y juegan a shogi de día.
El parque de Ueno concentra a numerosos vagabundos, que pernoctan en él de noche... y juegan a shogi de día.


En cuanto al museo, debo admitir que no me impresionó mucho. Y no es porque no fuera un buen museo, sino porque la mayoría de las salas están dedicadas a herramientas antiguas, escritos tradicionales y otros restos de gran valor histórico... aunque poco interés artístico (desde mi ignorante punto de vista). También cuentan con algo de pintura y escultura, pero a diferencia del típico museo occidental, no son la apuesta principal.

El Museo Nacional de Tokyo.
El Museo Nacional de Tokyo.


Tras el paseo por los pasillos y habitaciones del museo, y dado que se acercaba la hora del cierre, decidí volver a Kashiwa. El JR (Japan Railways) hasta Kashiwa fue bastante rápido, y pronto me encontraba cenando en un restaurante hindú cerca de la estación. Un rato después, tras la picante cena (¡y eso que pedí nivel "medium"!), tomé el autobús hasta la zona de Kashiwanoha y descansé tras otro día de caminatas.

Os recuerdo que hay muchas más fotos disponibles tanto en los álbumes que he creado en Picasa como en mi Facebook. Aunque os aviso que a partir de ahora las voy a ir colgando únicamente en Facebook, porque me resultaba muy costoso subir las fotos (y poner comentarios y títulos) dos veces. Como novedad, aquí tenéis los enlaces al álbum de esta entrada:


¡Hasta la próxima entrada!

viernes, 20 de marzo de 2009

Nuevas incursiones en Tokyo

Hola de nuevo a todos. Os pido disculpas por tardar tanto en actualizar el blog. Soy consciente de las ansias colectivas por leerlo, pero recordad que cuando no estoy trabajando estoy visitando Tokyo, así que poco tiempo me queda.

Hoy os hablaré sobre mis recientes incursiones en territorio tokiota aprovechando la presencia de varios compañeros físicos venidos de España. Curiosamente Tsukuba, una ciudad a 60 km de Tokyo, ha albergado recientemente una conferencia sobre física de partículas experimental, por lo que varios colegas han aprovechado para visitar la capital japonesa. Un saludo desde aquí a Carlos, Ricardo, Tito, Dani, Paula, Pepe y nuestro guía Julen. Ha sido un placer disfrutar de Tokyo con vosotros (y robaros algunas fotos para mi blog).

Además de Ginza y Akihabara, zonas que ya han aparecido en mi entrada anterior, nos dimos una vuelta por Shibuya y Shinjuku, dos distritos emblemáticos de la ciudad de Tokyo.

Shibuya

El barrio de Shibuya es la mayor zona de entretenimiento de Tokyo. Grandes cantidades de jóvenes se concentran en él a diario.

Especialmente impresionante es el famoso cruce de Shibuya, justo enfrente de la salida del metro, donde cada luz verde del semáforo se traduce en miles de personas cruzando de un lado a otro. La marea humana es realmente espectacular. Aunque intenté grabar un vídeo para compartirlo con vosotros he encontrado uno mucho mejor en YouTube. Alucinad...





Por otro lado, el ambiente es realmente fantástico, con numerosas tiendas, bares, restaurantes y lugares orientados al ocio. En este lugar pudimos comer ramen, un plato típico en Japón aunque de origen chino, y pasear por la famosa colina de los hoteles del amor. Para los curiosos contaré que esta colina está llena de "love hotels", hoteles a los que suelen acudir las parejas para buscar intimidad.

Paseando por Shibuya en un día de lluvia.
Paseando por Shibuya en un día de lluvia.


Shinjuku

El barrio de Shinjuku es el centro de gobierno de la ciudad, con grandes rascacielos dedicados a labores administrativas y económicas. Tras pasear un rato por la zona decidimos subir al edificio del gobierno local de Tokyo, el Tokyo City Hall, un altísimo edificio desde el que las vistas de Tokyo son excelentes.

Frente al Tokyo City Hall.
Frente al Tokyo City Hall.


Os dejo un par de tomas que, por desgracia, no son todo lo buenas que podían ser debido a que el día salió un poco nublado.

Inmejorables vistas desde las torres del Tokyo City Hall.
Inmejorables vistas desde las torres del Tokyo City Hall.


Escasos rayos de Sol escapan entre las nubes sobre Tokyo.
Escasos rayos de Sol escapan entre las nubes sobre Tokyo.


Además, en Shinjuku puede encontrarse el "sub-barrio" de Kabukicho, núcleo del poder de los Yakuza, la mafia de Japón. Lleno de locales de fiesta y clubs, el llamado "barrio rojo" suele tener fama de ser peligroso para los extranjeros, pero en realidad no lo es más que cualquier área de fiesta en una ciudad europea.

Para finalizar la entrada de hoy me gustaría iniciar una sección que espero incluir en muchas de las futuras publicaciones de este blog. Con el nombre de "Curiosidades niponas", este breve espacio intentará contar desde detalles sorpredentes hasta costumbres que nos pueden resultar extrañas a los occidentales, completando de este modo las narraciones más generales. Espero que os guste y sorprenda tanto como a mí.

Curiosidades niponas: Japoneses enmascarados

Hoy quiero contaros una curiosidad nipona que ha llamado mi atención. De hecho, más de uno se ha dado cuenta ya al ver las fotos que he colgado (las habéis visto todos, ¿no?). Sí, los avispados ya lo han pillado, las máscaras...

Cuento dos máscaras. ¿Alguien ve más?
Cuento dos máscaras. ¿Alguien ve más?


Un enmascarado de compras en Ginza.
Un enmascarado de compras en Ginza.


Ya en el aeropuerto de Heathrow, en Londres, vi que algunos de mis compañeros viajeros llevaban unas máscaras puestas. Debido al ajetreo del viaje no le di demasiada importancia, pero al verlo una vez más a mi llegada a tierras niponas cai en la cuenta... ¡¡son ninjas!!

Un poli ninja. En lugar de porra usa shurikens.
Un poli ninja. En lugar de porra usa shurikens.


Como bien sabéis los apasionados por la cultura japonesa, la figura del ninja es uno de los tantos símbolos de Japón. Mientras que los también legendarios samurais servían a sus señores como guerreros convencionales, los ninjas eran mercenarios especializados en misiones de infiltración y espionaje. Maestros en el arte del disfraz, también se les solía asignar asesinatos selectivos y otras acciones bélicas no ortodoxas. Ciertamente os recomiendo un vistazo a la historia de los ninjas, sobre los que tanto ha llegado a nuestros días.

Bien, pues cuando ya lo tenía clarito se me ocurrió preguntarle a Julen para que confirmara mi sospecha. Y resultó que estaba equivocado (sonido de burbuja al explotar). Las razones de los japoneses para ponerse estas "elegantes" máscaras faciales son mucho más prosaicas. Según me contó mi anfitrión, son las siguientes:

  1. Alergias. Muchos japoneses son alérgicos al polen, por lo que durante la primavera muchos prefieren ponerse una máscara facial a pasarse el día estornudando.
  2. Para evitar contagiar a los demás. La extrema educación japonesa hace que consideren "inapropiado" contagiar a sus semejantes en caso de estar resfriados.
  3. Para evitar ser contagiados. Por otro lado, si hay muchos resfriados siempre habrá algunos japoneses que prefieran deslucir su rostro a pasarse unos días en la cama curándose por una enfermedad ajena.

Os dejo varios enlaces a otros blogs (sí, no soy el único español en Japón) donde se comenta este mismo tema:


Y para que os sorprendáis un poco más aquí podréis ver que algunos llevan las máscaras faciales muy lejos...

Hasta la próxima entrada de vuestro amigo Japolino (digo, Avelino).

miércoles, 11 de marzo de 2009

Mi primera jornada tokiota

Hola de nuevo, ¿ansiosos por una nueva entrada de Japolino, verdad? Pues aquí estoy, para saciar vuestros irrefrenables deseos de nuevas historias de mi estancia en Japón. Hoy os contaré cómo fue mi primera visita a la ciudad de Tokyo, tras la intensa incursión que realicé el pasado sábado.

Round 1: Akihabara

Tras levantarme pronto, al menos para lo que debe ser un sábado, me dirigí a la estación de tren de Kashiwa-no-ha Campus Station. ¿Qué llevaba conmigo? Dinero (imprescindible), un mapa de la zona (por si hiciera falta), una guía de conversación (gracias Pancho, viene genial), una pequeña guía de Tokyo (útil para saber qué hacer y dónde ir) y algún que otro papelote con información importante (como mi dirección). Para no tener que cargar con todo me agencié, pagando por supuesto, una mochilita en el centro comercial junto a la estación, y con la mejor de mis sonrisas me aventuré hacia Tokyo.

La estación de metro de Akihabara. Gente de un lado para otro y un mapa de líneas laberínticas.
La estación de metro de Akihabara. Gente de un lado para otro y un mapa de líneas laberínticas.

Media hora después (el Tsukuba Express corre bastante) me encontraba en la zona de Akihabara, el paraíso de la electrónica, los videojuegos y el manga. Se trata de un "barrio" de Tokyo lleno de gigantescas tiendas dedicadas únicamente a eso, a la pura diversión geek. Y cuando digo gigantescas me refiero a edificios de 7 a 10 plantas, dedicados exclusivamente a una de esas disciplinas. Por ejemplo, paseé por las abarrotadas 7 plantas de la famosa tienda Tora no Ana, dedicadas completamente al manga y el anime. También me asombré con la gran variedad en Yodobashi Camera, una tienda de electrónica que cuenta con una planta para cámaras, otra para móviles, otra para portátiles... hasta 9 pisos. A todo esto hay que añadirle altavoces voceando las consignas comerciales que decenas de vendedores repiten por todas partes usando sus micrófonos, muchas luces, ruidos y anuncios en cada esquina, y tenemos una idea de Akihabara. Bueno, en realidad falta un ingrediente para completar el plato... ¡¡mucha gente!!

El típico pasillo en Yodobashi Camera
El típico pasillo en Yodobashi Camera


Akihabara.
¿Cómo es posible que no choquen unos con otros?

Round 2: Hibiya

Acabé tan "psicológicamente estresado" que tras una frugal comida (haciendo uso de mis conocimientos en un supermercado) busqué un parque donde relajarme. Como por la noche ya tenía pensado visitar la zona de Ginza, me desplacé en metro hasta Hibiya, una zona a su alcance que limita con los jardines imperiales. Aunque no fueron éstos por lo que paseé, el parque de Hibiya también tiene su encanto...





Me impresionó enormemente el contraste entre los rascacielos que rodean el parque y el silencio y la tranquilidad que se respira en él. Entre otras cosas, pude ver los restos de una antigua muralla del castillo de Hibiya, uno de los bastiones que protegían la antigua Edo, predecesora de Tokyo. También pude pasear sin que vendedores rabiosos usaran sus megáfonos en mis oídos, mientras planeaba el siguiente paso a dar.

Round 3: Ginza

Pero como la calma total de este parque no podía ser eterna, pronto me moví a la ruidosa Tokyo (tal y como se ha presentado hasta ahora). El siguiente destino era el distrito de Ginza, conocido por sus grandes y lujosas tiendas, al estilo de la quinta avenida de Nueva York.






Sí señores y señoras, esto es Ginza, el barrio por el que paseé el pasado sábado. La verdad es que no entré en muchas tiendas (todo el mundo sabe que no me va la ropa de Dior), pero no hizo falta para captar la esencia "fashion" del lugar. Me llamó la atención especialmente encontrar una tienda de la empresa valenciana de porcelanas Lladró (ver dos fotos más arriba), que por lo visto es tan famosa como nos cuentan.

Unas vueltas más arriba, unas vueltas más abajo, me dispuse a encontrar un restaurante para cenar. Aquí fue cuando fui realmente consciente del tipo de lugar en que estaba. Ya acostumbrado a las baratísimas comidas/cenas de Japón, este barrio me retó a que encontrara precios asequibles por los que llevarme algo a la boca. Los precios, muuuuuucho más altos de lo normal, hicieron que me costara un poquito hallar un pequeño rincón en una calle ligeramente apartada del bullicio.

Y con la pequeña metida de pata que me sucedió en la cena aprovecho para contar cómo es una comida típica japonesa. ¿Recordáis los típicos dibujos animados japoneses en los que salen comiendo arroz y sopas? (Algunos los recuerdan porque los siguen viendo) Pues es verídico 100%. Aquí acompañan cada comida con un bol de arroz y una sopa de miso, con lo que completan el plato principal de una forma muy saludable. Además, suelen beber té verde en lugar de agua, dándole más colorido a la mesa.

¿Qué me sucedió en mi cena en Ginza? Olvidé esta costumbre... y pedí comida de más (sssshh... esas risas, que os oigo...). Al ver la lista de platos pensé que uno era poco para mi cuerpo serrano, así que pedí dos (con la frase clave "kore o kudasai" mientras señalaba la foto). El camarero, sorprendido ante mi osadía, me puso una cara rara y me preguntó algo. Al ver que su insistencia obtenía nulos resultados desistió y accedió a mi petición. ¿Qué sucedía? Que dos platos... más el arroz y la sopa era mucha cena. Cuando vi que me traían de todo me di cuenta de mi error, pero ya era demasiado tarde (y además estaba todo muy rico, la verdad). Lección aprendida.

Tras la cena quedé con Julen (recordad, mi salvador durante mi primera semana japonesa), nos dimos una vuelta más, compramos donuts y tomamos el metro/tren de vuelta al hogar.

Un día completo en Tokyo, ¿alguien da más?

Nota: Ya se encuentran disponibles las fotos que he ido haciendo. Las iré colgando poco a poco según publique entradas. Las podréis encontrar en mi cuenta de Picasa o visitando mi Facebook. ¡Espero que os gusten!

domingo, 8 de marzo de 2009

Viajando a Japón

Como no podía ser de otra manera, mi primera entrada (si no contamos la presentación previa) ha de contar cómo fue el viaje. De este modo responderé a la clásica pregunta "¿cómo ha ido el viaje?", que muchos me dirigís en estos días iniciales de mi estancia.

Todo comenzó el miércoles 4 de marzo, con el primer avión, Valencia-Madrid, partiendo desde Manises a las 7:00. Sí, exacto, menudas horas. La verdad es que si no fuera porque iba emocionadete por el viaje me habría dormido de pie en el aeropuerto mientras esperaba a embarcar. Por cierto, aprovecho para agradecer públicamente a mi amigo Manolo que me acercara a Manises a tan tempranas horas. Gracias, colega.

Todo fue según lo previsto hasta que el siguiente avión, Madrid-Londres, salió un poco tarde. No sabría decir cuánto, puesto que estaba medio sopa en mi cómodo (aunque estrecho) asiento. Sólo recuerdo haber mirado mi fabuloso reloj de pulsera y ver que llevábamos media hora de retraso. Al final, como el piloto no decidió "meterle caña" para recuperar el tiempo perdido, llegué con unos 40-45 minutos de retraso al aeropuerto de Heathrow, en Londres.

¿Y en qué se tradujo este retraso? Unido al necesario desplazamiento de una terminal (T3) a otra (T5), que supone unos 10-15 min, supuso... que perdiera la conexión y no pudiera coger mi avión a Tokyo. El problema está en que Heathrow tiene un sistema de seguridad muy estricto, lo que les defiende de los millones de terroristas que vuelan cada día a Japón a atentar a diestro y siniestro. Eso retrasa el proceso de embarque, que dura un buen rato por culpa de los controles a pasar. Además, no te dan la tarjeta de embarque cuando inicias el viaje en Valencia, sino que paranoicamente requieren que te presentes en el mostrador de British Airways (BA), la compañía con la que volaba, para solicitarla "en vivo". Total, que el representante de BA, tras pedirme disculpas, me dio otro billete para las 19:00 (hora del Reino Unido), en este caso con la compañia Japan Airlines (JAL). Ahora bien, no estuvo tan mal, hubo dos detalles que hicieron soportables las "molestias"
  1. Me dieron un vale de 10 libras esterlinas para gastar en el aeropuerto como compensación. ¡Comida gratis!
  2. El tipo del mostrador terminaba todas las frases con un "sir". Vaya, me hizo sentirme importante.
Así que tuve que pasarme el día dando vueltas por la terminal 3 (sí, además me tocó deshacer el camino), leyendo a ratos, conectándome a internet vía wireless hasta que me quedé sin batería (los enchufes británicos son diferentes), viendo tiendas, comiendo en un sitio que se llama "EAT." (imposible resistirse), yendo cada cierto tiempo a ver los monitores con las salidas y hasta charlando con una madrileña que había ido a Londres a visitar a su hija, que es economista y trabaja en bolsa. Variado, pero laaaaaaaargo.

El vuelo hasta Tokyo fue también curioso. Para empezar me encontré un montón de españoles... ¡trabajando en Japan Airlines! Desde varios asistentes de vuelo (prefieren ser llamados así al usual "azafatos") hasta la chica del mostrador de la compañía. Qué curioso. Sobre el entretenimiento tampoco puedo quejarme. Había una buena oferta de películas y series en varios idiomas. Yo vi "Body of lies", que en España tradujeron a "Infiltrados", donde pude escuchar a Leonardo Di Caprio y Russell Crowe doblados con acento mexicano. Luego intenté dormir aunque sin mucho éxito, pasándome varias horas en un duermevela que no terminaba de cuajar.

¡¡Y al fin en Japón!!

El avión llegó al aeropuerto de Narita, desde donde necesitaba tomar varios trenes/metros hasta llegar a Kashiwa, donde está el campus en el que trabajaré y la casa de mi anfitrión Julen (que muy amablemente me aloja unos días hasta que formalice un contrato de alquiler). Y entonces descubrí una de las características de Tokyo y sus alrededores: las aglomeraciones.

Aeropuerto de Narita
En el metro
Entiendo que estas fotos no son muy espectaculares... pero el primer día no me dio tiempo a más. Vi la ciudad de Tokyo de pasada, y llegué exhausto a mi nuevo hogar (al menos durante unos días). Tras una cenita en un buen restaurante cercano (¡¡sushi de verdad!!) todavía me quedó tiempo de ver con Julen alguna serie, darme una duchita y caer rendido en la cama cual marmota que ha tomado somníferos (aunque me desperté a las 5:00, cositas del jet-lag).

Prometo que la próxima entrada será muy curiosa. Hasta entonces, no os olvidéis de vuestro Japolino preferido.