Round 1: Akihabara
Tras levantarme pronto, al menos para lo que debe ser un sábado, me dirigí a la estación de tren de Kashiwa-no-ha Campus Station. ¿Qué llevaba conmigo? Dinero (imprescindible), un mapa de la zona (por si hiciera falta), una guía de conversación (gracias Pancho, viene genial), una pequeña guía de Tokyo (útil para saber qué hacer y dónde ir) y algún que otro papelote con información importante (como mi dirección). Para no tener que cargar con todo me agencié, pagando por supuesto, una mochilita en el centro comercial junto a la estación, y con la mejor de mis sonrisas me aventuré hacia Tokyo.
Media hora después (el Tsukuba Express corre bastante) me encontraba en la zona de Akihabara, el paraíso de la electrónica, los videojuegos y el manga. Se trata de un "barrio" de Tokyo lleno de gigantescas tiendas dedicadas únicamente a eso, a la pura diversión geek. Y cuando digo gigantescas me refiero a edificios de 7 a 10 plantas, dedicados exclusivamente a una de esas disciplinas. Por ejemplo, paseé por las abarrotadas 7 plantas de la famosa tienda Tora no Ana, dedicadas completamente al manga y el anime. También me asombré con la gran variedad en Yodobashi Camera, una tienda de electrónica que cuenta con una planta para cámaras, otra para móviles, otra para portátiles... hasta 9 pisos. A todo esto hay que añadirle altavoces voceando las consignas comerciales que decenas de vendedores repiten por todas partes usando sus micrófonos, muchas luces, ruidos y anuncios en cada esquina, y tenemos una idea de Akihabara. Bueno, en realidad falta un ingrediente para completar el plato... ¡¡mucha gente!!

El típico pasillo en Yodobashi Camera

Akihabara.
¿Cómo es posible que no choquen unos con otros?
¿Cómo es posible que no choquen unos con otros?
Round 2: Hibiya
Acabé tan "psicológicamente estresado" que tras una frugal comida (haciendo uso de mis conocimientos en un supermercado) busqué un parque donde relajarme. Como por la noche ya tenía pensado visitar la zona de Ginza, me desplacé en metro hasta Hibiya, una zona a su alcance que limita con los jardines imperiales. Aunque no fueron éstos por lo que paseé, el parque de Hibiya también tiene su encanto...



Me impresionó enormemente el contraste entre los rascacielos que rodean el parque y el silencio y la tranquilidad que se respira en él. Entre otras cosas, pude ver los restos de una antigua muralla del castillo de Hibiya, uno de los bastiones que protegían la antigua Edo, predecesora de Tokyo. También pude pasear sin que vendedores rabiosos usaran sus megáfonos en mis oídos, mientras planeaba el siguiente paso a dar.
Round 3: Ginza
Pero como la calma total de este parque no podía ser eterna, pronto me moví a la ruidosa Tokyo (tal y como se ha presentado hasta ahora). El siguiente destino era el distrito de Ginza, conocido por sus grandes y lujosas tiendas, al estilo de la quinta avenida de Nueva York.





Sí señores y señoras, esto es Ginza, el barrio por el que paseé el pasado sábado. La verdad es que no entré en muchas tiendas (todo el mundo sabe que no me va la ropa de Dior), pero no hizo falta para captar la esencia "fashion" del lugar. Me llamó la atención especialmente encontrar una tienda de la empresa valenciana de porcelanas Lladró (ver dos fotos más arriba), que por lo visto es tan famosa como nos cuentan.
Unas vueltas más arriba, unas vueltas más abajo, me dispuse a encontrar un restaurante para cenar. Aquí fue cuando fui realmente consciente del tipo de lugar en que estaba. Ya acostumbrado a las baratísimas comidas/cenas de Japón, este barrio me retó a que encontrara precios asequibles por los que llevarme algo a la boca. Los precios, muuuuuucho más altos de lo normal, hicieron que me costara un poquito hallar un pequeño rincón en una calle ligeramente apartada del bullicio.
Y con la pequeña metida de pata que me sucedió en la cena aprovecho para contar cómo es una comida típica japonesa. ¿Recordáis los típicos dibujos animados japoneses en los que salen comiendo arroz y sopas? (Algunos los recuerdan porque los siguen viendo) Pues es verídico 100%. Aquí acompañan cada comida con un bol de arroz y una sopa de miso, con lo que completan el plato principal de una forma muy saludable. Además, suelen beber té verde en lugar de agua, dándole más colorido a la mesa.
¿Qué me sucedió en mi cena en Ginza? Olvidé esta costumbre... y pedí comida de más (sssshh... esas risas, que os oigo...). Al ver la lista de platos pensé que uno era poco para mi cuerpo serrano, así que pedí dos (con la frase clave "kore o kudasai" mientras señalaba la foto). El camarero, sorprendido ante mi osadía, me puso una cara rara y me preguntó algo. Al ver que su insistencia obtenía nulos resultados desistió y accedió a mi petición. ¿Qué sucedía? Que dos platos... más el arroz y la sopa era mucha cena. Cuando vi que me traían de todo me di cuenta de mi error, pero ya era demasiado tarde (y además estaba todo muy rico, la verdad). Lección aprendida.
Tras la cena quedé con Julen (recordad, mi salvador durante mi primera semana japonesa), nos dimos una vuelta más, compramos donuts y tomamos el metro/tren de vuelta al hogar.
Un día completo en Tokyo, ¿alguien da más?
Nota: Ya se encuentran disponibles las fotos que he ido haciendo. Las iré colgando poco a poco según publique entradas. Las podréis encontrar en mi cuenta de Picasa o visitando mi Facebook. ¡Espero que os gusten!
