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jueves, 2 de abril de 2009

Harajuku: Templos y cosplayers

Harajuku es otro de los distritos de Tokyo que atrae la atención de los turistas. Junto a un fantástico y ajardinado parque, con un gran templo en su centro, se encuentra una de las zonas de compras más popular entre la gente joven de la gran ciudad japonesa. Entre estos dos extremos, el puente Harajuku sirve de punto de encuentro para numerosos cosplayers, que pasan aquí el fin de semana mientras admirados peatones les fotografían sin descanso.

Comenzaré explicando brevemente qué es el cosplay. Para todos aquellos que no conozcan este fenómeno tan ligado a la cultura manga. La palabra cosplay procede de la expresión inglesa costume play, y sirve para designar la afición que muchos aficionados al manga y el anime tienen: disfrazarse de sus personajes favoritos y exhibirse para admiración y sorpresa del resto del mundo. También es común encontrar cosplayers que, en lugar de vestirse como un personaje de manga, adoptan una moda muy particular. Un ejemplo de ello son las llamadas gothic lolitas.

Cada fin de semana numerosos cosplayers se acercan a Harajuku para exponerse. Habitualmente localizados en el puente que separa la zona urbana del parque, se pasan horas haciéndose fotos con todos los curiosos (muchos de ellos turistas) que quieren un recuerdo, e incluso muchas veces son ellos mismos los que se fotografían.

Atraídos por esta curiosa afición, Isaia (un estudiante de matemáticas italiano que se encuentra en una situación similar a la mía) y yo nos acercamos el pasado domingo, esperando encontrar muuuuuuuuchos cosplayers con los que alucinar. El resultado no fue el esperado, pues no había tantos como creíamos, pero igualmente valió la pena.





Además, el parque de Harajuku es realmente atractivo, especialmente por el gran santuario sintoísta Meiji que en él se encuentra.







Este fantástico lugar, creado como homenaje al emperador Meiji, que murió en 1912, es el elegido por muchos japoneses para realizar ciertas ceremonias. Habitado por monjes que cuidan hasta el más mínimo detalle, este templo suele presenciar numerosas bodas tradicionales, así como ciertas ceremonias, que todavía no conozco pero que imagino serán similares al bautismo cristiano, asociadas a los recién nacidos. De hecho, en nuestro paseo por el parque nos cruzamos con varios padres con sus bebés en brazos que acudían al templo por una de estas ceremonias. También tuvimos la oportunidad de ver alguna pareja que celebraba su boda al estilo tradicional japonés.

Una pareja se fotografía en el día de su boda.
Una pareja se fotografía en el día de su boda.


En resumen, una curiosa experiencia, muy en la línea del habitual contraste tradicional/moderno que Japón nos presenta tan a menudo.

Os dejo las fotos de la jornada en el siguente enlace:



Curiosidades niponas: Terremotos en Japón


Japón es un país en el que la gente está acostumbrada a convivir con los terremotos. Situado en una zona con alta actividad sísmica, terremotos de diversa magnitud han venido sucediéndose uno tras otro, haciendo que las medidas de seguridad, alerta y emergencia sean cada vez más avanzadas.

Shin-chan nos explica qué hacer en caso de terremoto.(Cartel en uno de los ascensores de la Universidad)
Shin-chan nos explica qué hacer en caso de terremoto.
(Cartel en uno de los ascensores de la Universidad)


Si os hablo hoy de esto en la sección de curiosidades niponas es porque a las 15:26 del pasado miércoles 25 de marzo viví mi primer terremoto. Fue suave y breve, pero me dejó muy sorprendido por el nulo interés que despertó en mis colegas japoneses. Un temblor así en España habría sido tema de conversación seguro, e incluso las noticias locales lo habrían resaltado. Aquí no pasa de un ligero "umm, un terremoto" seguido de una inmediata vuelta al trabajo.

Debo decir que mi primera reacción fue bastante tonta. El temblor fue tan ligero (aunque notable) que mi primer pensamiento fue "un camión pesado habrá pasado por la carretera junto al campus", para rápidamente darme cuenta de que mi despacho se encuentra en un sexto piso, en un edificio consistente en una gigantesca mole de piedra, que no se inmutaría aunque pasara un tren de mercancías por la puerta.

Aprovechando la situación hice algunas preguntas durante la cena, y un compañero japonés, me comentó que en Japón hay unos mil terremotos diarios, aunque muy pocas veces alcanzan la intensidad suficiente como para que los humanos lo notemos. De vez en cuando, sin embargo, alguno sobrepasa el umbral considerado "de riesgo", con lo que las alertas se activan y mensajes automáticos se dan por radio y televisión, para que los ciudadanos tomen las medidas de seguridad necesarias en los breves segundos con los que cuentan.

Lo curioso es que ahora, cuando estoy en casa y siento una ligera vibración, ya no pienso que es el vecino pegando botes o un camión que pasa cerca de mi ventana, sino que achaco a un terremoto el ligero temblor. Seguramente pocas veces acertaré...

En conclusión, una experiencia más para mi curriculum nipón.

Nota: El reporte que la Japan Meteorological Agency hizo sobre "mi" terremoto puede encontrarse en el siguiente enlace: mi terremoto.